viernes, 21 de septiembre de 2007

Dos más de Brecht

Jamás, ma soeur, te he amado tanto


Jamás, ma soeur, te he amado tanto
como cuando me fui de ti en aquel crepúsculo.
Me engulló el bosque, el bosque azul, ma soeur,
sobre el que los pálidos astros quedaban para siempre ya al
oeste.

No me reí ni lo más mínimo, nada nada, ma soeur,
yo, que jugando me dirigía a mi oscuro destino -
mientras que ya los rostros tras de mí
lentos palidecían en el atardecer del bosque azul.

Todo fue hermoso en aquella tarde única, ma soeur,
y nunca más después; tampoco antes -
claro que sólo me quedaban ya los grandes pájaros
que al atardecer tienen hambre en el oscuro cielo.


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El primer soneto

Cuando en su momento nos dividimos en TÚ y YO
y nuestras camas estaba AQUÍ y ALLÍ,
designamos una palabra insignificante
para que significara: estoy tocándote.

No parece que consuele decir algo así,
pues el tacto mismo es insustituible,
pero "ella" al menos se hizo tan invulnerable
y protegida como un objeto empañado.

Quedó adjudicada y retirada, sin embargo,
no podía usarse y, aún así, seguía estando presente,
no estaba allí, pero no se había ido

y cuando había gente extraña a nuestro alrededor
usábamos a menudo esa palabra
y de inmediato sabíamos que nos amábamos.

4 comentarios:

Atravesdelagrieta dijo...

Dani: Mi paso por acá, me emociona, me confunde, me alienta, me conmociona, y más...
Gracias por lo que recibo, yo te dejo un alfajor...
Un abrazo.

(...) dijo...

uiiii, tan lindos y tan tristes!

que salga el sol por favor!

abrazooooo!

sole

botas de agua dijo...

El segundo es uno de mis preferidos de Brecht. ¿Estás bien? He leído algo que sonaba a triste en mi blog. Besos y abrazos fuertes, si es que alguna vez las palabras tuvieron ese poder.

barbol dijo...

el mar por dentro, la poesia por dentro