lunes, 20 de agosto de 2007

Todavía hoy, en las tierras de Carewall, relatan todos aquel viaje. Cada uno a su manera. Todos sin haberlo visto nunca. Pero no importa. No dejarán nunca de relatarlo. Para que nadie pueda olvidar lo hermoso que sería si, para cada mar que nos espera, hubiera un río para nosotros. Y alguien -un padre, un amor, alguien- capaz de cogernos de la mano y de encontrar ese río -imaginarlo, inventarlo- y de depositarnos sobre su corriente, con la ligereza de una sola palabra, adiós. Eso, en verdad, sería maravilloso. Sería dulce la vida, cualquier vida. Y las cosas no nos harían daño, sino que se acercarían traídas por la corriente, primero podríamos rozarlas y después tocarlas y sólo al final dejar que nos tocaran. Dejar que nos hirieran, incluso. Morir por ellas. No importa. Pero todo sería, por fin, humano. Bastaría la fantasía de alguien -un padre, un amor, alguien. Él sabría inventar un camino, aquí, en medio de este silencio, en esta tierra que no quiere hablar. Camino clemente, y hermoso. Un camino de aquí al mar.
Océano mar, Alessandro Baricco

8 comentarios:

pep dijo...

biu
ti foul

ariadna dijo...

desde que leí por primera vez océano mar no he conseguido dejar de bucear en él

Verónica. dijo...

Los elefantes
Los elefantes saben descansar
van a morir de paz.
Un elefante sabe como aquél
el creador de la Tierra y el Sol
y si es que ves como se extienden
si ves como se resignan
a olvidar su inexplicable soledad
serás como ellos,
te podrán contar los cuentos más extraños
pero no te apurarás.
Los elefantes saben olvidar
míralos como están,
mira sus largas trompas sin razón;
como huelen todo lo que está.
y si es que ves como se extienden
si ves como se resignan
a olvidar su inexplicable soledad
serás como ellos,
te podrán contar los cuentos más extraños
pero no te apurarás.
Un elefante anda por aquí
vamos a verlo andar,
mientras sea un elefante hasta el final
no tendrás que entender;
y tendrás calma,
tendrás calma,
y tendrás...
una blanca calma,
una blanca, una blanca calma,
una blanca, blanca calma.
...
esa es la canción.
saludos.

Ariel Dávila dijo...

LAdani
Leiste City del Alessandro Barico?
te lo recomiendo.
No me atosigueis con nuevas obras......

Laura dijo...

Bello relato de sensaciones de mar. bello reclamo al mar, acompañados de un ser querido.
Vi City de Baricco y no lo comprè por temor de que no sea tan bueno y bello como Oceano Mar y seda.
Si lo leíste comentate algo.
Un saludo.

Jota dijo...

qué lindo texto. Me hizo acordar a la película argentina Roma, no sé si la viste..pero hay una parte bellísima donde hablan del río. Quizás te gustaria!

Un beso!

Tania dijo...

"...si, para cada mar que nos espera, hubiera un río para nosotros."

Muy bello... Gracias por tu visita y comentario, que me hicieron venir hacia tu casa... y qué hermosa es... muy sensibles tus publicaciones.

Un abrazo y buen fin de semana.

RocanLoveR dijo...

Es un hecho que: para cada mar que nos espera, hay un rio para nosotros, para vos, para mi, para cada uno.. y somos humanos, vos y yo, y todos nosotros que plasmamos de sentimientos un espacio virtual lleno de vida..

Saludos, amiga.