Maternidad con gata
Nuevísimos
más piar alborotados que maullido
puros ojos y orejas
-frágil gracia sin fin-
se trepan uno sobre el otro
reclamando salir.
La que hasta ayer
fue gesto arisco
salto intempestivo
altivo andar
los reconviene con ternura
-madrecita, paloma en arrullo, siempreviva-
con sigilosa precisión.
Y yo
desde la maravilla
y la torpeza
que casi ni me animo
a respirar.
Cristina Piña, del libro Pasajera en tránsito.
A nuestra gata, y sus 4 gatitos, nuevos y relucientes,
que desde ayer empezaron a abrir los ojos.
Nuevísimos
más piar alborotados que maullido
puros ojos y orejas
-frágil gracia sin fin-
se trepan uno sobre el otro
reclamando salir.
La que hasta ayer
fue gesto arisco
salto intempestivo
altivo andar
los reconviene con ternura
-madrecita, paloma en arrullo, siempreviva-
con sigilosa precisión.
Y yo
desde la maravilla
y la torpeza
que casi ni me animo
a respirar.
Cristina Piña, del libro Pasajera en tránsito.
A nuestra gata, y sus 4 gatitos, nuevos y relucientes,
que desde ayer empezaron a abrir los ojos.



